Entre pequeños suspiros mozos,
Entre álgidos muros, lamentos…sollozos,
Creciendo por peldaños de férrea roca,
Maduré, si más no, en una oscura alcoba.
Triste vida en mi propio calabozo,
Donde mi razón se creyó loca,
Donde en mi ventana, sueños roba…
Y donde mis sueños, se quiebran en mil trozos.
Entre lágrimas de un amor desdichado,
Se desnudó el sentimiento de un corazón ajado.
Entre cálidos árboles, sonrisas y sueños,
Vislumbré mi calabozo, lejano…pequeño.
Hogaño sé, que hasta donde mi vista alcanza,
Descubriré el mundo lleno de grandes esperanzas.
